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Cómo conseguir lo máximo de nuestro instrumento
Generalmente, cuando uno consigue un violoncello, esté como esté, suene como suene, salvo que a uno lo obliguen a estudiar, le parece lo mejor del mundo. Pero...pasa el tiempo y uno se da cuenta de que hay "algo" que no está tan bien. Podría sonar mejor...
podría?
En la mayoría de los casos, los cellos que se consiguen para estudiar son algo parecido a un instrumento, una cosa con forma d cello que dos o tres máquinas y un par de operarios semi calificados han sacado de una línea de montajes en China o algún sitio similar. De vez en cuando, raramente alguien consigue un instrumento decente o hasta bueno, hecho en Alemania, o en Europa del Este, por algunos luthiers que han sido contratados por alguna fábrica y en este caso la calidad es muy superior. Los privilegiados comienzan con aquellos que han heredado o les han comprado un cello de fábrica antiguo, y terminan en la élite que poseen un instrumento de autor, realizado por una sola persona, un luthier realmente experimentado...
Si somos los poseedores de cualquiera de estos instrumentos, siempre podemos sacar aún más de lo que éste está dando, si es que no ha sido calibrado y puesto a punto realmente con responsabilidad (es muy raro que esto suceda al comprar uno)
Las mejoras que se le pueden hacer a cualquier instrumento se dividen a grandes rasgos en dos partes: La calibración detallada o puesta a punto, y las cuerdas que le coloquemos.
Para empezar, hay que observar dónde está ubicada la barra armónica en relación al puente. La barra armónica (ver artículo sobre las partes del cello) es una madera alargada que corre longitudinalmente por todo el cuerpo del instrumento, adosada a la tapa en su interior. Para esto, cortar un pedazo de cartón o un plastiquito de unos 12cm por 5cm y realizar un corte parcial en él, longitudinal.
Introducir este "medidor" improvisado por la F del instrumento del lado de los graves (derecha viendo desde la posición de tocar) hasta sentir que hace tope en la barra. Marcar el medidor con un marcador o lápiz donde la F se termina. Mientras, observar la pata del puente. Si está correctamente colocado (ver artículo) la pata desbe sobresalir unos 3mm desde donde está ubicada la barra. Si esto no es así, tomar nota y corregirlo posteriormente. Es probable que el puente sea más angosto de lo debido, por lo cual habrá que pedirle a un luthier que haga otro más adecuado, de acuerdo a estos parámetros. Si van a cambiar el puente, no se queden con uno de cualquier madera, o demasiado barato. Ahorren un poco y compren el intermedio al menos, si no uno de buena calidad (Aubert tiene una buena serie, los "De luxe" son un poco caros pero son excelentes; los que le siguen en precio para abajo son muy buenos también). Cuando lo hagan colocar, soliciten al luthier que lo corte un poco más grueso y más alto, no mucho, simplemente un poco más de lo que le daría normalmente. Luego de que hayan tocado el instrumento una semana, llévenlo nuevamente para rebajarlo un poco. Vuélvanlo a llevar y continuen así hasta estar seguros de que están cómodos. Si lo hacen el primer día, es probable que el puente quede muy bajo y demasiado fino y ya no hay vuelta atrás. Nunca lo dejen más bajo de lo normal ni más fino (ver artículo).
Tomen el medidor con su marca y colóquenlo esta vez por la F del lado de los agudos, hagan tope con el alma y observen la marca. Si coinciden, o están cerca, vamos bien. Si hay mucha diferencia tanto para el interior como para afuera, el alma está mal posicionada respecto a la barra armónica. Seguiremos con el alma en un momento.
Luego de esto, llega el turno de la tastiera. Consigan una regla de metal o madera bien larga (las de dibujo técnico sirven) y colóquenla con la punta en el centro de la tastiera, apuntando la otra al puente. Tomen la altura en el puente con otra regla más corta. Debe de ser alrededor de 8,2 cm. Una tastiera baja puede corregirse agregando un listón de madera por debajo, una alta, despegando el mango y recolocándolo (tareas ambas para el luthier, pero es bueno saber qué solicitarle y por qué se hace). Luego de esto, coloquen la regla paralela a las cuerdas y observen la "pancita" que queda a la altura que coinciden el mango con la caja. Si la panza es enorme, esto quiere decir que el cello quedará alto en esas posiciones. Si la panza no existe, siempre tasteará. Lo ideal es una leve pancita que sea aproximadamente de no más de 3 o 4 mm. La altura o ángulo de la tastiera puede ser algo bastante oneroso de corregir, mientras que el "cepillado" para calibrarla nunca es caro.
El alma que comprobamos un paso atrás, es crítica para la calidad del sonido. Se puede acercar al puente para lograr más brillantez, o alejar para lograr profundidad o regular el timbre. El alma se mueve con un almero, y debe hacerse por manos entrenadas. Si uno quiere aprender, debe dirigirse al taller de un luthier y solicitar que se le enseñe. El luthier les indicará cómo hacerlo y deberán practicar bastante hasta lograrlo con soltura. Además, deberán comprar un "almero" que es la herramienta adecuada para este trabajo. No traten de moverla en su casa sin experiencia y con elementos o herramientas de ningún tipo, ya que pueden dañar seriamente el instrumento.
Por ahora simplemente veamos tres cosas: que el alma este derecha en relación a la vertical de la caja, que no sea muy gruesa o muy fina, y que esté bien ubicada horizontalmente, de acuerdo al sonido del instrumento, y lo que deseamos lograr de él. Vamos al luthier y le decimos nuestra idea de sonido: más brillante, más graves, menos graves, más claridad...El irá moviendo el alma, y, probando el instrumento, llegaremos a un punto de compromiso entre la callidad intrínseca del violoncello que tenemos, y el sonido que queremos lograr. Obviamente no podremos sacar un sonido perfecto de un cello chino, pero si lo calibramos correctamente, puede ser bueno y utilizable. Tampoco hay un solo tipo de sonido "bueno". Para unos, esto es fuerte, para otros, grave y profundo, para otros super agudo y con proyección... No hay reglas en esto, una vez que colocamos todo en su sitio "ideal" y "correcto" comienzan las desviaciones a la regla para lograr nuestro sonido. Si no lo consiguen completamente, piensen que lo más probable es que deban privilegiar una característica en desmedro de otra. Pueden lograr una buena potencia, a costa de los graves profundos. Pueden lograr un timbre cálido, a costa de la potencia. Uds. deciden.
Antes de ir al luthier para todas estas cosas y la calibración final, no olvidemos las cuerdas, que es lo que muchas veces pueden salvarnos en esta decisión final y acercarnos más a nuestro sonido "óptimo".
Las cuerdas de mucha tensión (la mayoría de las de acero tipo "forte") suelen dar bastante potencia, pero no son aconsejables para instrumentos muy antiguos. Las de acero-cromo son las más usadas, diferenciándose a grandes rasgos en dos tipos,: las que tienen un solo alambre (cable core), y las que tienen un trenzado de cables (rope core). Las de trenzado suelen ser más opacas y las de un solo cable más brillantes. Las cuerdas de perlón o de tripa, si bien tienen una gran calidad y muy poca tensión, no siempre se adaptan a cellos de baja calidad, y en general los hacen sonar apagados y deslucidos. Hay que buscar el tipo de cuerda que más se adapte al instrumento que poseemos y al tipo de sonido deseado.
Una tensión media suele ser lo adecuado para la mayoría de los instrumentos.
Desde hace unos años, se produjo una avalancha de nuevas cuerdas y modelos. Anteriormente, en nuestro país se utilizaban mucho las Thomastik Spirocore mittel, que son de acero cromo y dan excelentes resultados en los violoncellos alemanes antiguos. Pero a los chinos, en general, los hace sonar muy "chillones". La solución más barata y de mejor calidad es la de Jargar medium para las primeras dos cuerdas (La y Re) y las mencionadas Spirocore mittel para las dos graves (Sol y Do). Este "setup" es casi siempre muy bien recibido por la mayoría de los cellos y su duración es muy larga, cosa buena para nuestro castigado bolsillo "sudaca".
En algunos casos, si el cello es de buena calidad, se puede probar con las Permanent de Pirastro (hay que tener un buen presupuesto, de paso). Por otra parte, las Thomastik Belcanto pueden dar un resultado maravilloso en algunos cellos de sonido opaco (prespuesto aún más abultado). En ciertos cellos, las Primm primera y segunda pueden ser una solución económica y de buen sonido. También puede probarse con Larsen (soloist o comunes) para las primeras, aunque no todos los cellos las hacen lucir y su duración es muy corta.
Otra alternativa son las Eva Pirazzi de Pirastro (caras y no para todos los cellos) y las D'Addario (ultra brillantes, pueden dar claridad a un cello muy opaco pero también son caritas).
Existen también las Labella de acero-cromo, con un sonido similar a las Primm o D'Addario, muy brillantes.
En general la regla es que los cellos opacos deben encordarse con un set "brillante" y los cellos "latosos" o de muchos agudos, con un set de tipo oscuro. Pero...no siempre funciona!! Como siempre, no hay reglas, hay que probar y quedarse con lo que a uno más le guste. Probablemente sea el tipo de set que usen por varios años...Hasta que busquen otro sonido, cosa casi segura!!
Pídanle a sus profesores que les presten algunas cuerdas que ya no usen para darse una idea. No sonarán como nuevas pero les servirán para sentirlas en el instrumento y ver cómo responden. En caso de que logren un setup diferente a los mencionados aquí y les funcione, enhorabuena. Recuerden: No hay reglas fijas!!!
Tenemos una antigua comparativa de cuerdas que está en "update" y la pondremos prontamente como artículo.
Hay otras cuestiones que hacen a la mejora del sonido de nuestro instrumento:
Cordal: de qué material es, si tiene microafinadores o no, que forma posee. Lo ideal sería tener un buen cordal de ébano sin microafinadores, o sea, directamente la cuerda a la madera. Pero, la comodidad manda, y las clavijas suelen ser muy incómodas para la afinación fina, a diferencia de los violines y violas. Por lo tanto, lo mejor es un cordal liviano, de poco peso específico, con buenas propiedades acústicas y con microafinadores de buena calidad incorporados. Esto se cumple en el caso de los de fibra de carbono (casi inexistentes en nuestro país) y en los de plástico de buena calidad (por ejemplo Witner) Si no se consiguen, un buen cordal de aluminio como los viejos Thomastik cumplirá bien su función. También hay cordales de boj de color marrón claro, que sirven para hacer juego si la tastiera es del mismo material o color.
Lo que recomiendo evitar son los microafinadores de baja calidad...Como la peste!
Arco: Sí, aunque parezca mentira, el arco es causante de gran parte de la calidad de nuestro sonido. Un arco decente, aunque no sea de autor ni caro, es preciso para poder aprovechar las características sonoras que podamos haber mejorado con nuestra "puesta a punto". Este arco debe estar bien encerdado, con cerda de buena calidad y hay que usar una resina no muy adherente. En general no se precisa una resina especial para violoncello, una de violin o genérica es más que suficiente, y no hay que ponerla a cada rato.
Clavijas: a veces, unas clavijas con "ojo de pájaro" o adornos de plata son mejores para algunos cellos, ya que le agregan cierto peso a la zona de la voluta, lo que produce un mejor balance de las vibraciones. Sutilmente, puede mejorar los graves de un cello que sea bueno y ya los posea. En un cello barato, no producirán ningún efecto.
argencello@gmail.com
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